1. Agua tibia
2. Vinagre blanco
3. Bicarbonato de sodio
4. Un recipiente o palangana lo suficientemente grande como para remojar los pies.
5. Un cepillo de uñas de cerdas suaves
6. Una piedra pómez o una lima de uñas.
7. Loción o aceite hidratante
Guía paso a paso del truco
Aquí te explicamos cómo hacerlo: 1. Comienza preparando un baño de pies con agua tibia. Llena un recipiente con agua tibia y agrega media taza de vinagre blanco. Remoja tus pies durante 20 minutos.
2. Después de remojar las uñas, frote suavemente las uñas de los pies y las zonas circundantes con un cepillo de uñas de cerdas suaves para eliminar cualquier residuo y ablandar las uñas.
3. Enjuaga tus pies con agua limpia y luego aplica una pasta espesa hecha con bicarbonato de sodio y unas gotas de agua en las uñas de los pies. Déjala actuar durante 10 minutos.
4. Enjuaga la pasta de bicarbonato de sodio y seca tus pies con palmaditas.
5. Utilice una piedra pómez o una lima de uñas para limar con cuidado las uñas gruesas de los pies, evitando limarlas en exceso.
6. Para finalizar, aplique una loción o aceite hidratante para mantener las uñas y la piel circundante hidratadas.
