La historia parece salida de una película de ciencia ficción: un hombre muere en la década de 1960 y, en lugar de ser enterrado o cremado, decide que su cuerpo sea conservado a temperaturas extremadamente bajas con la esperanza de que la medicina del futuro algún día pueda devolverlo a la vida.
Ese hombre existió. Se llamaba James Hiram Bedford y protagonizó uno de los experimentos más famosos y controvertidos de la historia de la criónica.
Más de medio siglo después, su cuerpo continúa conservado.
Pero alrededor de su historia también surgieron numerosos rumores. Uno de los más difundidos asegura que Bedford era “el hombre más rico de Estados Unidos”, permaneció congelado durante 50 años y debía despertar en 2017.
La realidad es todavía más sorprendente.
