¿Duermes con el aire acondicionado encendido? Esto es lo que te cuesta.

Elegir el tamaño adecuado:
Un aire acondicionado demasiado potente para una habitación pequeña desperdiciará energía. Por el contrario, un modelo demasiado pequeño funcionará continuamente. ¿La mejor solución? Un aparato que se ajuste al tamaño y al aislamiento de la habitación.

Ajusta la temperatura moderadamente:
según Ademe, una temperatura de 26 °C es perfectamente adecuada para dormir cómodamente. Y ten en cuenta que cuanto mayor sea la diferencia entre la temperatura exterior e interior (superior a 7 °C), mayor será el consumo de energía.

Utiliza el modo “eco” o “noche”:
Estas funciones permiten que el dispositivo ajuste su potencia. ¿El resultado? ¡Menos ruido y hasta un 30 % de ahorro energético!

¿Y si también aprovecháramos el frescor natural?
Incluso antes de encender el aire acondicionado, unas pocas acciones sencillas pueden marcar la diferencia:

Ventile temprano por la mañana o al atardecer, cuando el aire esté más fresco. Luego, cierre todo, incluidas las persianas, para mantener el frescor dentro.
Aísle sus ventanas y ático si aún no lo ha hecho. Un buen aislamiento no solo reduce el calor en verano, sino también la pérdida de calor en invierno. Un doble beneficio, tanto en verano como en invierno.
Mantenga su electrodoméstico en buen estado: un filtro obstruido o un sistema mal ajustado pueden consumir mucha más energía de la necesaria. Una limpieza regular suele ser suficiente para optimizar su rendimiento.
Dormir bien es valioso… aún más cuando no cuesta una fortuna.

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