Las líneas horizontales suelen llamar más la atención y, en algunos casos, pueden reflejar períodos prolongados de malnutrición, dietas restrictivas o situaciones de desgaste físico. Estas marcas pueden indicar que el crecimiento normal de la uña se vio interrumpido en algún momento, ya sea por una enfermedad, una carencia nutricional sostenida o un episodio de estrés intenso. Aunque no siempre representan un problema grave, sí funcionan como una señal de alerta que invita a revisar hábitos y estado general de salud.
Por otro lado, las líneas verticales son frecuentes y, en muchos casos, están relacionadas con el envejecimiento natural. A medida que pasan los años, la renovación celular se vuelve más lenta y las uñas pueden desarrollar estas estrías. No obstante, también pueden aparecer como consecuencia de golpes, microtraumatismos repetidos o lesiones en la matriz de la uña. Cuando una uña sufre un impacto, la marca suele desplazarse hacia la punta con el crecimiento, desapareciendo con el tiempo.
Existen además enfermedades que pueden influir en la aparición de líneas en las uñas. Trastornos como la psoriasis, la artritis reumatoide o alteraciones del sistema inmunológico pueden reflejarse en cambios visibles en la superficie ungueal. De igual forma, condiciones como el hipotiroidismo o ciertos problemas hepáticos pueden afectar la estructura de la uña, provocando irregularidades persistentes que merecen atención médica.

