Cómo incorporarla sin complicaciones
- Rallada cruda en ensalada con limón y aceite de oliva.
- Asada al horno con hierbas.
- En jugo con naranja, manzana o zanahoria.
- En chips crujientes al horno.
- Combinada con arroz, guisos o purés.
No hace falta exagerar: porciones pequeñas y regulares dentro de una alimentación variada son suficientes.
Cuándo tener cuidado
- Las personas propensas a cálculos renales deben moderar su consumo, por su contenido de oxalatos.
- Quienes tienen presión baja o toman medicamentos para la presión deben consultar con su médico y observar cómo responde su cuerpo.
- La orina o las heces rojizas después de comerla son normales y no peligrosas (se llama beeturia), aunque si tienes dudas es mejor descartar otras causas con un profesional.
En resumen
La remolacha no es una cura milagrosa, pero sí un alimento económico y versátil con beneficios razonablemente respaldados, sobre todo para la presión arterial y la circulación. Su mejor papel es dentro de una dieta variada, con buenos hábitos y control médico cuando hace falta.
