Un recuerdo escalofriante
Margaret dejó de sonreír. Miró su cama y, tras un silencio, confesó algo que había ocurrido la noche anterior: se había despertado con dificultad para respirar. Sunny estaba enroscada a su alrededor, muy cerca de su pecho.
Hasta ese momento, había creído que la serpiente solo buscaba calor. Ahora, por primera vez, se preguntaba qué habría pasado si no se hubiera despertado a tiempo.
La decisión final
Daniella insistió con firmeza en que su madre no volviera a permitir que una serpiente de gran tamaño estuviera en su cama mientras dormía. Le recordó que lo que para un ser humano puede parecer una muestra de cariño, en un animal puede tener una explicación completamente diferente, y a menudo peligrosa.
Margaret aceptó. Ni ella misma podía imaginar cómo habría terminado la siguiente noche si su hija no hubiera aparecido justo ese día. La visita, sin duda, llegó en el momento preciso: a tiempo para evitar una tragedia que la anciana jamás habría visto venir.
