5. No moverse: el sedentarismo que se nota en la cara y en el cuerpo
El sedentarismo acelera el envejecimiento prematuro de los músculos, huesos y articulaciones, y aumenta las probabilidades de sufrir enfermedades cardiovasculares.
El ejercicio regular es lo más parecido a una fuente de juventud, según los especialistas. LA NACION Y no se trata solo de correr o ir al gimnasio: caminar 30 minutos al día, subir escaleras, bailar, nadar, son actividades que mantienen los músculos activos, la postura erguida y la piel irrigada.
Cuando el cuerpo no se mueve, los músculos que sostienen la postura se debilitan, la circulación se ralentiza —lo que significa que la piel recibe menos nutrientes y oxígeno— y la rigidez articular aumenta, generando una marcha y unos gestos que visualmente comunican vejez mucho antes de que la edad lo justifique.
6. El mismo peinado de hace décadas
Los expertos en el mundo del cabello recomiendan cambiar de corte al menos una vez cada década. Apegarse a lo conocido puede envejecer la apariencia considerablemente.
Los cortes y estilos de cabello tienen épocas. Un peinado asociado a los años 80 o 90 no solo fecha a la persona estéticamente, sino que también puede acentuar características que con un corte más actual quedarían disimuladas. El volumen, la dirección del flequillo, la longitud: pequeños cambios en el cabello tienen un impacto enorme en la percepción de la edad.
7. El color de cabello equivocado
Elegir un color de cabello que sea demasiado oscuro para el cutis puede resaltar la piel cetrina y hacer parecer aún más mayor. Mantener el cabello en un tono muy oscuro puede enfatizar las líneas finas. Elegir un tono que complemente el tono de piel y aclararlo con uno o dos tonos puede restar años visibles al rostro.
