4 principios de Confucio que pueden ayudarte a vivir una vejez más feliz y serena

haber aprendido cuáles preguntas ya no necesitamos responder.

No necesitas convencer a todo el mundo.

No necesitas ganar todas las discusiones.

No tienes que seguir cargando cada resentimiento.

No tienes que vivir exactamente como antes.

Y tampoco debes cerrar la puerta al aprendizaje únicamente porque hayas acumulado muchos cumpleaños.

Uno de los mensajes más hermosos asociados con la madurez en Confucio es precisamente esa idea de llegar con los años a una mayor armonía entre lo que deseamos y aquello que consideramos correcto.

No una libertad para hacer cualquier cosa.

Una libertad interior.

La de conocerse mejor.

La de necesitar demostrar menos.

La de poder decir:

“He vivido suficiente para saber qué merece mi tiempo y qué puedo finalmente dejar ir.”

Quizá ahí exista una de las formas más serenas de felicidad en la vejez.

No intentar volver a ser joven.

Aprender a estar plenamente presente en la edad que tienes ahora.

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