Los especialistas en geriatría señalan que el consumo de café, incluso sin azúcar, puede influir en varios aspectos de la salud del adulto mayor.
Algunos de los más relevantes son:
Aumento de la presión arterial: la cafeína puede elevar temporalmente la presión, lo que requiere precaución en personas con hipertensión.
Alteraciones del ritmo cardíaco: en personas sensibles, puede provocar taquicardia o palpitaciones.
Insomnio y descanso de mala calidad: el sueño profundo tiende a reducirse con la edad y la cafeína puede agravar este problema.
Acidez y reflujo: el café estimula la producción de ácido estomacal, lo que puede generar molestias digestivas.
Pérdida de calcio: un consumo elevado puede afectar la absorción de este mineral, importante para la salud ósea.
