Tres enfermedades que pueden aparecer después de la cirugía
Aunque la extirpación de la vesícula es segura y muy común, existen riesgos a considerar a largo plazo.
1. Gastritis por reflujo
La bilis menos concentrada y su flujo constante pueden provocar inflamación del estómago, diarrea e hinchazón cuando se consumen alimentos pesados o ricos en grasa.
2. Mayor riesgo de cáncer de colon
Después de la cirugía, aumentan los ácidos biliares secundarios, que pueden irritar el colon. Estudios muestran un riesgo ligeramente mayor de cáncer de colon en personas sin vesícula, por lo que la cirugía debe realizarse solo cuando sea necesaria.
3. Cálculos en el conducto biliar común
Como el conducto debe hacerse cargo del paso de bilis, puede dilatarse y favorecer el estancamiento, lo que aumenta el riesgo de nuevos cálculos.
Dieta recomendada después de la extirpación de la vesícula biliar
1. Alimentos de fácil digestión
Durante la recuperación, el sistema digestivo necesita descanso. Se recomiendan comidas líquidas o semilíquidas como sopas suaves, crema de huevo o almidón de raíz de loto.
2. Proteínas de alta calidad
Son esenciales para la cicatrización y la recuperación. Las mejores opciones incluyen huevos, pescado, leche, carne magra y camarones.
3. Granos integrales y semillas
Ayudan a recuperar energía y mejorar la función digestiva. Se sugieren cacahuetes, nueces, semillas de girasol, almendras y pistachos, siempre en versiones naturales y sin frituras.
Los cacahuetes, en particular, son beneficiosos para el estómago y favorecen una digestión más estable.
