¿Cómo conservaron su cuerpo?
El procedimiento de 1967 era muy diferente de las técnicas que utilizan actualmente las organizaciones dedicadas a la criónica.
Después de declararse su muerte, se intentó reducir rápidamente la temperatura corporal. Posteriormente se introdujeron sustancias destinadas a disminuir algunos de los daños producidos por la congelación.
Finalmente, el cuerpo fue llevado progresivamente a temperaturas criogénicas y almacenado utilizando nitrógeno líquido.
El objetivo era mantenerlo aproximadamente a -196 °C, temperatura a la cual prácticamente no tienen lugar los procesos biológicos normales.
Bedford comenzó así un viaje sin fecha de regreso.
Su familia tuvo que mantener el proyecto durante años
La conservación no fue sencilla. Durante las décadas siguientes el cuerpo pasó por diferentes instalaciones y recipientes criogénicos. Su familia tuvo un papel fundamental para evitar que el proyecto fuera abandonado.
Finalmente quedó bajo el cuidado de la organización estadounidense Alcor Life Extension Foundation, que asumió formalmente su cuidado en 1987.
En 1991 ocurrió algo extraordinario
El 25 de mayo de 1991, después de 24 años de conservación, especialistas tuvieron que trasladar a Bedford desde su antiguo recipiente criogénico hacia un sistema de almacenamiento más moderno.
Fue una oportunidad excepcional para comprobar qué había ocurrido con el cuerpo. El examen externo encontró evidencias compatibles con que se había mantenido a temperaturas extremadamente bajas durante aquel período, aunque también se observaron daños asociados a la congelación y a los métodos rudimentarios utilizados en 1967.
