1. NO TODA PREGUNTA ES UNA INVITACIÓN A MOSTRAR TU MUNDO INTERIOR
Imagina que entras a una tienda.
El empleado dice:
—Buenos días, ¿cómo está?
Probablemente no espera una explicación de veinte minutos sobre tu matrimonio, tus deudas y el problema que tuviste ayer con un familiar.
Es una fórmula social.
Ahora imagina a tu mejor amigo sentado frente a ti después de notar que llevas varios días diferente.
—Te conozco. ¿Cómo estás realmente?
Es exactamente la misma pregunta.
Pero no significa lo mismo.
Ahí está una de las grandes diferencias que conviene aprender.
No respondas únicamente a las palabras. Aprende a reconocer el contexto y a la persona que pregunta.
Hay personas que preguntan por educación.
Otras por curiosidad.
Algunas porque quieren información.
Y unas pocas porque están verdaderamente preparadas para escucharte.
No todas necesitan la misma respuesta.
