2. TU INTIMIDAD TAMBIÉN NECESITA LÍMITES
Durante mucho tiempo se ha vendido una idea aparentemente saludable:
“Sé completamente transparente.”
Pero transparencia no significa ausencia de privacidad.
Puedes ser auténtico sin contar todo.
Puedes ser sincero sin entregar inmediatamente cada inseguridad.
Puedes responder:
—Estoy atravesando algunas cosas, pero voy manejándolo.
Eso puede ser completamente verdadero.
No necesitas explicar:
Qué ocurrió.
Con quién.
Cuánto dinero perdiste.
Qué dijo tu pareja.
Qué decisión estás considerando.
Qué miedo tienes.
A quién sospechas.
Tu vida interior no es información pública.
En la psicología analítica de Jung, la “persona” describe precisamente esa dimensión mediante la cual nos relacionamos con el mundo social. No es simplemente una mentira o una falsedad: cumple una función de adaptación entre el individuo y su entorno.
Eso significa que no mostramos exactamente la misma parte de nosotros a:
Nuestra pareja.
Nuestro jefe.
Un desconocido.
Nuestros hijos.
Un amigo íntimo.
Un vecino.
Y eso puede ser perfectamente normal.
