7. UNA PERSONA MADURA NO NECESITA EXPLICARSE DELANTE DE TODO EL MUNDO
Existe otra situación muy común.
Alguien pregunta:
—¿Cómo estás?
Y sentimos inmediatamente la necesidad de justificar nuestra vida.
—Estoy bien, aunque todavía no consigo trabajo porque…
—Mi matrimonio está bien, solo que…
—El negocio está funcionando, pero…
—Todavía no he comprado casa porque…
¿Quién pidió todas esas explicaciones?
A veces nosotros mismos.
Nos acostumbramos tanto a sentirnos evaluados que convertimos cualquier conversación en una defensa.
No tienes que justificar constantemente:
Por qué estás soltero.
Por qué te divorciaste.
Por qué no tienes hijos.
Por qué cambiaste de trabajo.
Por qué ganas determinada cantidad.
Por qué te mudaste.
Por qué ya no hablas con alguien.
Puedes decir:
—Estoy bien.
Y continuar.
El silencio también puede ser una respuesta completa.
