La monja que quedaba embarazada una y otra vez: el secreto del convento que nadie esperaba descubrir.

El verdadero responsable

La respuesta llegó cuando la Madre Caridad confrontó a una de las personas que más confianza tenía dentro del convento.

La hermana Clara.

Clara comenzó negándolo todo.

Pero finalmente rompió a llorar.

—Yo no quería que esto continuara —confesó.

La Madre Caridad quedó paralizada.

—Entonces dime quién está detrás.

Clara señaló hacia una caja.

Dentro había cartas antiguas firmadas por Beatriz Salcedo, la antigua enfermera.

Beatriz había mantenido contacto con algunas personas relacionadas con el convento incluso después de marcharse.

El objetivo había sido ocultar un antiguo escándalo y proteger la reputación de la institución.

Esperanza había sido víctima de manipulaciones y procedimientos médicos realizados sin que comprendiera completamente lo que estaba sucediendo.

Los embarazos no tenían nada de sobrenatural.

Había habido personas que habían utilizado su posición y su confianza para mantenerla dentro de una mentira durante años.

Pero faltaba una pieza

La Madre Caridad preguntó por qué nadie había denunciado aquello antes.

Clara bajó la cabeza.

—Porque todos teníamos miedo.

—¿Miedo de quién?

Antes de que pudiera responder, escucharon un ruido en el pasillo.

Alguien había entrado al archivo.

Cuando salieron, encontraron a una mujer mayor junto a la puerta.

Era Beatriz.

Había regresado al convento.

Y llevaba en la mano una pequeña caja de madera.

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