La monja que quedaba embarazada una y otra vez: el secreto del convento que nadie esperaba descubrir.

El antiguo registro

Aquella noche, la Madre Caridad bajó hasta el archivo del convento.

Durante décadas, allí se habían conservado documentos antiguos, registros de nacimiento, fallecimientos y correspondencia.

Después de horas buscando, encontró una carpeta amarillenta.

En ella aparecía el nombre de una mujer que había pertenecido al convento muchos años atrás.

Beatriz Salcedo.

La mujer había sido enfermera antes de ingresar a la comunidad.

Pero había abandonado el convento bajo circunstancias poco claras.

Lo más inquietante era una anotación escrita a mano en la última página:

«Algunos secretos deben permanecer enterrados.»

La Madre Caridad sintió que aquella frase no podía ser una coincidencia.

La verdad estaba en el sótano

Al día siguiente, decidió investigar una zona del convento que casi nadie utilizaba: el antiguo sótano.

Allí encontró una pequeña habitación detrás de unas estanterías.

La puerta no aparecía en ninguno de los planos recientes.

Dentro había cajas con documentos médicos, medicamentos antiguos y expedientes que correspondían a varias mujeres.

Pero entonces encontró algo todavía más perturbador.

Había registros relacionados con Esperanza.

Los documentos demostraban que sus embarazos habían sido cuidadosamente registrados por alguien que no pertenecía oficialmente al convento.

La Madre Caridad comprendió entonces que aquello no era un milagro.

Era un secreto.

Y alguien había estado manipulando la vida de Esperanza durante años.

La Mujer perfecta si existe. Se llama Kellee.

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