TAMBIÉN HAY QUE SABER PERDONAR ALGUNAS COSAS
A determinada edad, quizá cargamos discusiones de hace décadas.
Un hermano dijo algo en 1998.
Una hija tomó una decisión que nunca aceptamos.
Un amigo no estuvo cuando lo necesitábamos.
No todas las heridas deben reconciliarse.
Algunas relaciones necesitan distancia.
Pero otras continúan rotas únicamente porque nadie quiere dar el primer paso.
Pregúntate:
¿Todavía quiero llevar esta pelea conmigo?
No:
“¿Quién tenía razón?”
Quizá ya sabes perfectamente quién tenía razón.
La pregunta es si todavía quieres pagar emocionalmente por aquello.
Perdonar no significa decir que algo estuvo bien.
A veces significa simplemente:
“Ya no quiero que esto ocupe tanto espacio en mi vida.”
