4 principios de Confucio que pueden ayudarte a vivir una vejez más feliz y serena

“¿Cuál es la mejor manera de hacerlo ahora?”

Esa diferencia es enorme.

Tal vez ya no puedes caminar diez kilómetros.

Pero puedes caminar dos.

Tal vez no quieres conducir largas distancias.

Puedes viajar acompañado.

Quizá una casa de cuatro habitaciones se volvió demasiado difícil de mantener.

Mudarte a un lugar más sencillo no borra la vida que construiste allí.

Los recuerdos no necesitan el mismo techo para seguir existiendo.

También debemos aprender a aceptar cambios en nuestra posición dentro de la familia.

Durante años eras tú quien daba dinero.

Ahora quizá tu hijo insiste en pagar la cena.

Permítelo alguna vez.

No es humillación.

Es continuidad.

Tal vez durante décadas cuidaste a todos.

Ahora alguien quiere acompañarte al médico.

Aceptar cuidado también es una forma de confianza.

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