Orar acostado: El significado espiritual de hablar con Dios desde la cama

LA CAMA TAMBIÉN PUEDE SER UN LUGAR PARA AGRADECER

Una práctica sencilla consiste en recordar tres cosas buenas antes de dormir.

No tienen que ser extraordinarias.

Una comida.

Una llamada.

El abrazo de un hijo.

Haber llegado sano a casa.

Un problema que pudo resolverse.

Un momento de tranquilidad.

A veces creemos que agradecer significa negar los problemas.

No.

Puedes estar atravesando una situación muy dolorosa y aun reconocer algo pequeño por lo que dar gracias.

Las dos cosas pueden coexistir.

“Hoy fue un día terrible, pero gracias porque mi familia está conmigo”.

“Estoy preocupado por el dinero, pero gracias porque tenemos comida esta noche”.

“Extraño profundamente a esa persona, pero gracias por los años que compartimos”.

La gratitud espiritual no necesita fingir que todo está bien.

TAMBIÉN PUEDE SER UN MOMENTO PARA REVISAR EL DÍA

Antes de dormir podemos preguntarnos:

¿Qué hice bien hoy?

¿A quién traté mal?

¿Hay alguien a quien debo pedir perdón?

¿Dije algo de lo que me arrepiento?

¿Ayudé cuando podía hacerlo?

¿Dejé que el orgullo controlara alguna conversación?

¿Estoy guardando rencor?

Estas preguntas pueden convertirse en oración.

No para castigarnos.

Sino para aprender.

Una espiritualidad sana no consiste únicamente en pedir que Dios cambie las circunstancias.

También incluye preguntarnos qué necesitamos cambiar nosotros.

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