Una manera sencilla de incorporarlo a tu alimentación
Puedes preparar un desayuno sencillo utilizando:
Avena cocida.
Yogur natural.
Un pequeño puñado de arándanos rojos.
Banana o manzana para proporcionar dulzor.
Canela.
Algunas nueces o almendras.
Otra alternativa es preparar un batido con arándanos rojos, fresas, yogur y agua, conservando toda la fruta en lugar de filtrarla.
Para una ensalada, los arándanos secos pueden aportar un contraste dulce y ácido, aunque conviene utilizar una cantidad moderada y revisar si contienen azúcar añadida.
La fruta fresca también puede utilizarse para preparar una salsa casera para acompañar diferentes platos.
Entonces, ¿qué hace especial al arándano rojo?
Su principal particularidad no se encuentra en una lista interminable de supuestas enfermedades que puede curar.
Está en que es una fruta nutritiva con una composición vegetal interesante y una de las pocas frutas sobre las cuales existe una cantidad considerable de investigación específica relacionada con la prevención de infecciones urinarias recurrentes.
La evidencia actual sugiere que determinados productos de cranberry pueden ayudar a algunas personas a reducir la recurrencia de estas infecciones. Pero el efecto no ocurre en todos los grupos, no existe una dosis universal aplicable a todos los productos y el cranberry no sustituye el tratamiento de una infección existente.
Eso quizá no suene tan espectacular como decir que “cura los riñones”.
Pero es mucho más útil conocer la verdad.
